El control intensivo tras cirugía mejora la supervivencia en colon de estadio II Imprimir E-Mail
Una estrategia de seguimiento más intensivo mejora el pronóstico de los pacientes con cáncer colorrectal de estadio II o con tumores rectales, frente a un control más sencillo, según ha demostrado un estudio catalán coordinado por el Hospital Clínico de Barcelona-Idibaps, realizado con financiación pública, y que se publica en Journal of Clinical Oncology.

El seguimiento postoperatorio intensivo mejora la supervivencia en los pacientes con cáncer rectal y de colon de estadio II. En cambio, no se observan diferencias de supervivencia en los pacientes con esta enfermedad oncológica en estadio III, según un estudio llevado a cabo por el Hospital Clínico de Barcelona, el Instituto de Investigaciones Biomédicas August Pi i Sunyer, la Universidad de Barcelona y con la participación del Hospital de Vic y del Hospital de Tarrasa. El trabajo se publica en el último número de Journal of Clinical Oncology.

Según ha explicado Antoni Castells, jefe del Servicio de Gastroenterología del Clínico, un dato importante del estudio es que se ha realizado con financiación pública, proporcionada por la Agencia de Evaluación de Tecnologías Médicas de la Generalitat catalana.

Un editorial recogido en la misma publicación valora muy positivamente la implicación del Gobierno catalán en esta investigación. Grupos de gastroenterología intestinal de Estados Unidos han intentado efectuar un ensayo similar sin éxito por ahora, dice el editorial.

La investigación se practicó en una muestra de 259 pacientes con cáncer colorrectal en estadio II y III, que representan entre el 70 y el 80 por ciento de los cánceres de este tipo que se observan en las consultas.

Todos ellos fueron operados y tratados con quimioterapia postquirúrgica o quimioterapia y radioterapia tras la cirugía, de acuerdo a los protocolos para el manejo de este cáncer.

Una vez completado el tratamiento, el objetivo del estudio, de diseño prospectivo y que se inició en 1997, fue realizar un seguimiento de los pacientes durante cinco años, periodo que se considera necesario para obtener datos significativos en cuanto a la supervivencia, ha recordado Castells.

Dos estrategias
Con esta finalidad, tras la resección quirúrgica los pacientes reclutados fueron aleatorizados a dos grupos de seguimiento. Uno de los grupos, que fue considerado el control, fue sometido a una estrategia sencilla de seguimiento, que comprendía visita y análisis de sangre con determinación del marcador tumoral CEA.

Y el otro grupo fue objeto de un seguimiento intensivo que incluyó las medidas aplicadas al grupo control y además, una ecografía, una TAC abdominal o ultrasonografía, una radiografía de tórax y una colonoscopia.

El análisis global no reveló diferencias significativas en supervivencia entre ambos grupos. Sin embargo, al efectuar un análisis por subgrupos se constató una mayor supervivencia en los pacientes con cáncer de recto y de colon de estadio II que siguieron el seguimiento intensivo. Se beneficiaban más de éste, ya que era posible "hallar recidivas de menor tamaño y curables y esto produjo un cambio en la supervivencia de los subgrupos".

Según Castells, "hemos validado una estrategia habitual en la mayoría de los centros que tratan este cáncer. Y también hemos visto que es coste-efectiva. El rendimiento es mayor que con la sencilla".

Un aspecto importante que figura en las discusiones de los gastroenterólogos es cuál es el intervalo idóneo en que debe realizarse la colonoscopia. En el estudio se aplicó cada año y tal vez no sea necesario, una cuestión en la que hay que profundizar.

Otro dato del trabajo es que la mayor proporción de recidivas curables (el 44 por ciento) se detectaron gracias a la colonoscopia que se aplicó a la rama sometida al seguimiento intensivo. En los pacientes con cáncer colorrectal de estadio III, la estrategia intensiva actual se ha revelado insuficiente y habrá que estudiar cómo cambiarla para mejorar la supervivencia.

(Journal of Clinical Oncology 2006; 24: 386-393).

"La colonoscopia virtual tendrá un gran papel"
"Creo que la colonoscopia virtual tendrá un gran papel, aunque no sé si en el seguimiento de los pacientes con cáncer colorrectal", ha afirmado Antoni Castells. En su opinión, el gran futuro que se perfila para esta nueva tecnología es en el cribaje del cáncer colorrectal. Según ha informado, hasta ahora se han publicado tres grandes estudios sobre su utilidad que han aportado resultados desiguales.

El de Pickard en The New England Journal of Medicine probó que la colonoscopia virtual es como mínimo igual de eficaz e, incluso, algo más que la clásica.

En cambio, tanto el trabajo de Pokey, publicado en The Lancet, como el de Cotton, en JAMA, demostraron que la convencional todavía supera a la virtual. No obstante, Castells ha señalado que el estudio de Pickard tenía una calidad excelente, mientras que los otros no eran tan precisos.

Y ha matizado que la clásica es menos cruenta -se hace bajo anestesia e incluso el Clínico empieza a aplicarla sin preparación del colon- con muy buenos resultados, mientras que los de la colonoscopia virtual son susceptibles de la experiencia de los radiólogos en la interpretación de imágenes.

Como se aprecia en las imágenes anexas del mismo pólipo benigno, las ofrecidas por la colonoscopia virtual son en blanco y negro, y las de la clásica en color.